Amy Adams: Atrápalo si puedes

domino / 30 de diciembre del 2016 / 9:00h.

 

2016 ha sido el año de Amy Adams, norteamericana nacida en Italia en 1974. La actriz ha estrenado tres películas, Batman v. Superman: El amanecer de la justicia, La llegada y Animales nocturnos, en tres registros propios de una actriz completa. Claro que 2013 también fue su año, con La gran estafa americana, Her y El hombre de acero, y 2012, con una película al lado de Clint Eastwood, otra dirigida por Paul Thomas Anderson y otra por Walter Salles.

Entoces, ¿qué pasa con Amy Adams? Suponiendo que este año la nominen, o bien por su interpretación de la doctora Louise Banks que contacta con los extraterrestres, trabajo por el que ha recibido una candidatura al Globo de Oro, o bien por su creación de Susan Morrow, galerista atormentada por su pasado, y no gane el Oscar, Amy tendrá un terrible récord.

Candidata al Oscar en cinco ocasiones, cuatro como secundaria, Junebug (2005), La duda (2008), The Fighter (2010) y The Master (2012), y una como protagonista, La gran estafa americana (2013), la estrella está ya por derecho propio en esa lista donde nadie quiere figurar: la de los actores y actrices más nominados y nunca premiados. Si, como decimos, este 2016 vuelve a estar nominada, algo muy probable viendo la categoría de sus trabajos en las películas de Tom Ford y Denis Villeneuve, y se va a casa sin la estatuilla, serían seis nominaciones sin premio, las mismas que Glenn Close, Thelma Ritter y Deborah Kerr (aunque a esta le dieron el Oscar Honorífico en 1993). Ellas tienen el triste récord, seguidas, con cinco, por Irene Dunne y nuestra Amy Adams, y con cuatro por Marsha Mason, Rosalind Russell, Barbara Stanwyck (Oscar Honorífico en 1981) y Agnes Moorehead. Actrices sin Oscar, injusticias de la Academia, como las de los actores sin premio: Peter O’Toole (ocho nominaciones), Richard Burton (siete), Albert Finney y Arthur Kennedy (cinco) y Claude Rains (cuatro).

Es probable que Amy Adams no necesite un Oscar para seguir con su excepcional carrera, pero la estatuilla en sus manos sin duda le ayudaría. Como dice Helen Hunt, que lo ganó por Mejor… imposible (1997), “A nivel profesional, el Oscar significa que tu salario se dispara de inmediato con unos cuantos millones de más y te ofrecen muchos más guiones, los mismos que antes del premio tenía que arrollidarme sólo para leerlos”. Helen tiene razón, pero también la tiene Halle Berry, la ganadora de 2001: “Después de ganar, recibí un montón de flores, caramelos y regalos. Pero, al cabo de unos días, cuando volví a ver con claridad, me di cuenta de que seguía siendo la misma actriz. De hecho, una actriz muy famosa me envió una carta días antes de celebrarse los Oscar en la que decía: “si no ganas, no pasa nada, porque no estoy muy segura de que ganar un Oscar proporcione algo realmente bueno. De lo único que estoy segura es que, si ganas, tendrás más presión”. Barbara Stanwyck fue sincera cuando dijo que sufrió una decepción las veces que la nominaron y perdió, “todo aquel que diga lo contrario miente».  Y si Amy Adams vuelve a quedarse sin el Oscar, no estaría mal que recordase lo que dijo la primera actriz de la historia que lo ganó. Fue Janet Gaynor en 1929 y comentó que si afilaba la cabeza de la estatuilla podía utilizarla para asar salchichas. “¿Acaso sirve para algo más?”.

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