Estreno de ‘Asesinato en el Orient Express’

Carrie / 20 de noviembre del 2017 / 9:00h.

En la novela de Kate Summerscale El asesinato de Road Hill (un cruce entre A sangre fría y Downton Abbey), la escritora puntualiza: «en el típico misterio de asesinato todos los sospechosos tienen secretos y, para mantenerlos, mienten, fingen y evaden las preguntas del investigador. Todos parecen culpables porque todos tienen algo que esconder. Sin embargo, el secreto de la mayoría de los sospechosos no es el asesinato. Las novelas de detectives giran alrededor de ese truco». Un truco que Agatha Christie se sabía de memoria y utilizó para el sorprendente final de Asesinato en el Orient-Express.

Efectivamente, si alguien no ha leído el libro y no ha visto la adaptación de 1974 dirigida por Sidney Lumet (ni la estupenda versión para televisión de 2010 dentro de variados que comparten un escenario aislado del mundo durante el tiempo suficiente para que se cometa un asesinato, se investigue y se resuelva», como explica John Curran en el libro de investigación Agatha Christie: Los cuadernos secretos. En Asesinato en el Orient-Express, Poirot viaja de Estambul a Londres cuando uno de los pasajeros es asesinado. Como el tren está varado en una tormenta de nieve en una zona montañosa de Yugoslavia, el detective belga se enfren- ta a una carrera contra el tiempo para des- enmascarar al asesino. Y lo tiene que hacer, además, en un escenario de pesadilla.

Josh Gad nos recuerda que en esta película «todo el mundo tiene un secreto, tiene su historia, su coartada, y son lo que parecen ser… Pero cuando se quedan encerrados en ese espacio (el tren) aparece como una sensación de malestar, incluso si no tienes nada que esconder, existe esa sensación de que uno de nosotros es el asesino». Pero una cosa es la ficción y otra la realidad. Si la primera es opresiva y terrible, la segunda fue en palabras de Judi Dench inolvidable. «Lo extraordinario de este rodaje es que estábamos todos juntos, no como en otras películas que ruedas en diferentes lugares y muchas veces no coincides con el resto del reparto. Recuerdo en el estreno de una de mis películas que me encontré con un amigo actor y le dije: “¡Hola, hola! ¿Qué estás haciendo aquí?”. “Salgo en la película”, me contestó. Pero en este caso, estábamos juntos todo el tiempo».

Derek Jacobi está de acuerdo: “Y todos establecimos relaciones entre nosotros, no sólo como personajes sino también como actores. Se creó una maravillosa sensación de compañía, y nos divertimos mucho”.

Los personajes

El director

Cuando uno piensa que Kenneth Branagh interpreta el papel principal, dirige la película y en general está pendiente de todo… Era increíble ver cómo en el momento en que la cámara estaba lista, él era Poirot, no era Kenneth, pero durante el resto de las veces era Kenneth. Eso se llama arte o se llama habilidad». Palabras de Derek Jacobi, que conoce muy bien al director porque estuvo a su lado en Enrique V (1989) y luego en Morir todavía (1991), Hamlet (1996) y Cenicienta (2015). Orson Welles definía la posibilidad de dirigir películas como el mejor de los juguetes: «Es el más maravilloso tren eléctrico que se ha inventado». Kenneth Branagh ha tenido su propio tren y ha disfrutado. «Sí, y en este caso además el tren puede ser emocionante, glamuroso, romántico, letal… y está en un lugar peligroso, en un ambiente claustrofóbico, el drama y el conflicto, que es la materia de la buena narración, salen a flote».

El tren: pasajeros atrapados por una tormenta de nieve

En Longcross Studios, Surrey, Inglaterra, se recreó la estación de Estambul tal y como era en 1930. También se utilizó una locomotora auténtica y carruajes del Orient Express durante la época dorada y glamourosa del tren, que para Branagh «es un personaje más y muy importante de la película».

La actriz Judi Dench, que interpreta a la formidable princesa Dragomiroff, está totalmente de acuerdo. «El tren no paraba de moverse, Olivia Coleman y yo tratando de controlar a los dos perros mientras nos movíamos de un lado para otro, era muy, muy creíble”. Era todo tan creíble que en algunos momentos ni siquiera era consciente de que lo que veíamos eran pantallas, creo que pensé que estábamos realmente en los Alpes».

La primera versión: un clásico del cine

Branagh confiesa que no ha revisado la película de Sidney Lumet de 1974 porque el objetivo era tratar de encontrar un nuevo enfoque. «Hemos tenido la oportunidad, con la bendición de James Prichard, bisnieto de la escritora, y de la Agatha Christie Company, de ser inventivos, un poco imaginativos con la historia, sin abandonar su espíritu. Hay algunas sorpresas, algunos personajes diferentes. Como me dijo James, “el guionista Michael Green (Blade Runner 2049, Logan) ha encontrado algo en las profundidades de estos personajes, lo que experimentan a modo de pérdida, que todos nosotros lo podemos entender, es iluminador».

Penélope Cruz la vio cuando era adolescente pero no recuerda nada. Mejor, Ingrid Bergman ganó el Oscar por interpretar su personaje aunque ahora ya no es sueca sino española. «Ella lo hizo tan bien que no había manera de acercarme a su trabajo, ya sabes, tratar de hacer lo que hizo».

En cuanto a la novela, el director les dio total libertad para hacer lo que quisieran. Manuel Garcia-Rulfo la leyó en cuanto supo que iba a estar en la película. «Recuerdo haberla leído hace mucho tiempo pero solo por diversión, pero me centré más en el guión».

Daisy Ridley leyó la novela antes de presentarse a las pruebas. «Pero lo más útil para mí fue lo que dijo Kenneth en el primer ensayo, cuando puso sobre la mesa la cuestión moral. Recuerdo que durante el rodaje hubo días increíblemente emotivos, que no esperaba en una película de misterio».

Sergei Polunin no necesitó la novela porque su personaje es uno de los que cambian radicalmente con respecto al libro. «Interpreto a un bailarín y yo también lo soy, así que me centré en profundizar en mi propia vida, mis propias experiencias. Y, además, tengo escenas de acción (que no existen en la novela) y eso sí fue divertido. Esta es mi primera película, así que estaba preocupado por las escenas de diálogo, pero cuando llegó la pelea, me sentí como en casa».

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