Atrapado por su pasado

Carrie / 22 de mayo del 2018 / 10:00h.

 

“Siempre he tenido buenas críticas, solo que con una película de retraso». Esta frase es de Mel Brooks, sorprendido porque en el New York Times le ponían a caldo cuando estrenaba película y cuando llegaba su siguiente trabajo se preguntaban qué había sido del genio que dirigió la anterior. A Brian de Palma (New Jersey, 1940) le pasa lo mis- mo, pero en su caso los críticos no van con una película de retraso, van con cinco, seis o más. «Estoy convencido de que dentro de diez años rectificarán lo que escribieron sobre La hoguera de las vanidades (1990). Como pasó con El precio del poder (1983) o con Impacto (1981)», ha dicho el veterano cineasta.

Brian de Palma detesta a los críticos. Pero ahora resulta que para el gremio que valora las películas es un maestro a imitar, cuando hasta hace poco esos mismos le acusaban con desprecio de copiar torpemente a Hitchcock. «Lo que siempre me ha irritado es que suelen decir lo primero que se les pasa por la cabeza. Los artistas se inspiran siempre en los artistas anteriores. Si Hitchcock tuvo una idea fantástica, ¿por qué no voy a poder yo explotarla también integrándola en mi propio sistema? Cuando se estrenan mis pelí- culas, dicen: “Ya está. Ya nos va a contar otra vez lo mismo de siempre”, y me endilgan 400 críticas nefastas…». Palabras del bueno de Brian, acostumbrado a ser masacrado con cada nueva película… Y ahora resulta que Darren Aronofsky estrena Madre! (2017) y alguien dice que el director «parece seguir la pista de De Palma» y François Ozon presenta El amante doble (2017) y el de al lado se entusiasma con lo que está viendo por- que «recuerda a Brian de Palma». In- cluso hubo uno que se atrevió a decir que Steven Spielberg sigue los pasos del director, con homenajes varios. Menos mal que el gran cineasta que lleva vistiendo igual 30 años está curado de espanto. Nada puede alterar al hombre que, junto a Scorsese, Spielberg, Coppola y Lucas, revolucionó la industria de Hollywood en la década de 1970.

«Me pasé muchísimos años trabajando para un sistema que no respeto gran cosa y tengo muy poca estima por los directores de los estudios. ¡Lo mismo me pasa con los críticos y a ellos les sucede igual conmigo!».

De Palma no está en el sistema, nada a contracorriente y muchas veces ha pagado caro esa rebeldía. Un tipo que le aconseja a otro colega que sólo será un director digno de tal nom- bre el día en que lleve a una productora a la quiebra, como le dijo en cierta ocasión a Walter Salles, no puede contar con muchas simpatías entre los ejecutivos de Hollywood.

Su penúltima película, Passion (2012), no pasó por salas de cine, y la última, Domino (2018), espera fecha de estreno. Lejos quedan los tiempos en que cada nuevo trabajo del director se esperaba como un acontecimiento: Carrie (1976), Vestida para matar (1980), El precio del poder (1983), Doble cuerpo (1984), Los intocables de Eliot Ness (1987), Mission: Impossible (1996)… «El mundo del cine puede vol- verse enseguida bastante inhumano. Para sobrevivir en él hay que estar blindado, pero que muy blindado», ha dicho, y él parece estarlo. Mientras, se pasa la vida pensando en argumentos de películas, por eso una amiga que le conoce bien le definió de la mejor ma- nera posible: «Brian vive la vida como una ficción y las películas como la única realidad posible».

Cosas que se han dicho

Aún no hay comentarios.

¿Algo que añadir?

Para participar, tienes que estar registrado en cinerama.es