La hija de Moyna MacGill

domino / 13 de diciembre del 2018 / 16:24h.

 

Grandes damas del cine y el teatro para el regreso más esperado de 2019, el de Mary Poppins. Julie Walters es Ellen, el ama de llaves de los Banks, Meryl Streep interpreta a Topsy, la excéntrica prima de Mary Poppins, y Angela Lansbury es la Vendedora de Globos, un personaje muy querido de los libros de PL Travers.

Estas tres sobresalientes actrices nada tienen que envidiar a las secundarias que elevaron el listón de calidad de la película original (un placer ver a Hermione Baddeley como la doncella Ellen, a la genial Elsa Lanchester, a la entrañable Jane Darwell, a la larguirucha Marjorie Eaton, a la oronda Reta Shaw y a la maravillosa Marjorie Bennett, imposible olvidarla como la madre de Victor Buono en ¿Qué fue de Baby Jane? 1962).

Pero vamos a quedarnos con Angela Lansbury, con permiso de Meryl Streep y Julie Walters. La actriz acaba de cumplir 93 años (nació en Londres el 16 de Octubre de 1925) y sigue en activo, vendiendo globos o triunfando en Broadway como una sensacional Madame Arcati, la medium que pone patas arriba la casa del escritor de novelas de misterio Charles Condomine, en Un espíritu burlón, de Noel Coward. Fue en 2009, en un mítico revival con Rupert Everett en el papel protagonista y Lansbury ganó su quinto Tony.

Hay quien podría decir que quien bien empieza bien acaba. Y ella comenzó en el cine de la mejor manera posible: a las órdenes de George Cukor en Luz que agoniza (Gaslight) (1944), interpretando a la descarada doncella del siniestro matrimonio formado por Ingrid Bergman y Charles Boyer. Este personaje, Nancy se llamaba y coqueteaba con el señor de la casa frente a las narices de la pobre esposa a la que él quiere volver loca y asesinar, por ese orden, le valió su primera nominación al Oscar como actriz secundaria (las otras dos fueron en 1945 por El retrato de Dorian Gray y en 1962 por El mensajero del miedo). Nunca se llevó el premio, por eso la Academia le dio uno de Honor en 2013.

No pasa nada, también se habla de ella porque nunca ha ganado el Emmy de televisión pese a sus 18 nominaciones casi consecutivas. Hija de la actriz Moyna MacGill y nieta de un político, Lansbury estudió interpretación desde pequeña y viajó con su familia a los Estados Unidos cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. En más de 70 años de carrera, Angela ha triunfado en el cine, la televisión y el teatro. Y por eso hay muchas formas de recordarla. Unos dirán que la prefieren investigando misterios como Jessica Fletcher en las 12 temporadas de Se ha escrito un crimen. Otros, los más afortunados que la vieron en los escenarios de Broadway, siempre la recordarán en los musicales Mame, Gypsy, El Rey y yo o Sweeney Todd. Y los que la siguieron en el cine, nunca olvidarán algunas de las mejores interpretaciones que una actriz ha ofrecido en la pantalla. Su madre manipuladora de El mensajero del miedo (1962) ocupa un lugar de honor, pero también están la zalamera Semadar hermana pequeña de Dalila (Hedy Lamarr) en Sansón y Dalila (1949), La bruja novata (1971) de Disney, la escritora alcohólica y extravagante Salome Otterbourne de Muerte en el Nilo (1978), La dama del expreso (1979) desparecida, Miss Marple en El espejo roto (1980), la abuelita de En compañía de lobos (1984) o la voz de la tetera Mrs. Potts en La bella y la bestia (1991).

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