Anoche soñé que volvía a Netflix

domino / 25 de febrero del 2019 / 17:00h.

Es la historia más fascinante que he leído desde hace muchos años», le dijo Kay Brown a su jefe, David O. Selznick, tras leer la novela de Daphne du Maurier Rebeca. El productor compró los derechos, contrató a Alfred Hitchcock para que el inglés dirigiera la que sería su primera película en Hollywood y entre todos cocinaron en 1940 una de las películas más famosas de la historia del cine, reconocida con 11 nominaciones a los Oscar (de las que ganó el de Mejor Película y Fotografía en blanco y negro).

Tim Bevan no es Selznick, pero sigue sus pasos como productor con ojo de lince a través de su compañía Working Title. Por sus manos han pasado desde Cuatro bodas y un funeral (1994), Fargo (1996) y Notting Hill (1999) hasta María, reina de Escocia (2018) y Cats (2019). Bevan, que estuvo casado con Joely Richardson y por lo tanto tuvo de suegra a Vanessa Redgrave y de cuñado a Liam Neeson, ha decidido ahora volver a esa novela que cautivó a Kay Brown. Y lo va a hacer asociado con Netflix, empresa confirmada ya como todo un estudio de cine a la altura de los más grandes y por encima de los más pequeños.

Revisar Rebeca puede ser peligroso, porque a ver quién supera a Hitchcock o quién se atreve con el recuerdo de Judith Anderson en su papel de la trastornada y siniestra Mrs. Danvers. El primer punto está solucionado, porque ya hay director. Se trata de Ben Wheatley, consagrado con Turistas (2012) y autor de la complicada adaptación de la novela de J.G. Ballard Rascacielos. El casting principal también ya se ha cerrado: el misterioso Maxim de Winter, atormentado por el recuerdo de su esposa fallecida e interpretado antes por Laurence Olivier, será Armie Hammer. Y la mujer sin nombre, segunda señora de Winter atrapada en Manderley, que hizo Joan Fontaine, será  Lily James, la Cenicienta (2015) que se paseó por Downton Abbey. Para el personaje clave de la señora Danvers, ama de llaves y fantasmal guardiana, la prensa americana ya baraja algunos nombres, como los de Patricia Clarkson, Tilda Swinton o Jennifer Jason Leigh. Yo me permito añadir los de Fiona Shaw, Allison Janney y Christine Baranski. Hay quien dice que el éxito o el fracaso de este proyecto podría depender de esta decisión de casting, de quién será la actriz que pregunte en un susurro: «¿No cree usted que los muertos pueden ver a los vivos?». 

Para poner en marcha la Rebeca de 1940, se necesitaton siete guionistas, incluido el escritor Robert E. Sherwood. En esta nueva sólo aparece el nombre de la inglesa Jane Goldman, conocida por Kingsman, aunque a nosotros nos interesa porque adaptó al cine otra famosa historia gótica de casa con pasado y secretos familiares: La mujer de negro (2012), según la novela de Susan Hill.

Contaba Daphne Du Maurier (1907-1989) que Rebeca era la más afortunada de todas sus novelas y el resultado de una apuesta que se hizo a sí misma: «Escribir una novela intrigante y original sobre la base de un argumento manido, folletinesco y previsible. Si examina usted la trama de Rebecca, estará de acuerdo conmigo en que más trillada no puede ser. Es puro Cumbres borrascosas, con un aderezo de fantasía policiaca y poco más». Selznick, por su parte, siempre siguió una máxima: «La mejor y única forma para llegar a convertir un original en un guion cinematográfico es la de intentar ceñirse lo máximo posible al original». Ya saben lo que tienen que hacer Bevan, Goldman y Wheatley. w

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