En directo desde Toronto con María Estévez

10 de septiembre del 2013 / 9:51h.

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Toronto se ha convertido en el “Gran Festival” por la pasión de su público, por el recibimiento, por los títulos que se presentan, por los cientos de actores que congrega y, sobre todo, porque genera un murmullo enorme de cara a la temporada de premios. El Festival canadiense ha levantado el telón con un terno de películas imposible de digerir en una semana. Elegir es un trabajo de alto riesgo sobre todo cuando en un mismo día se presentan 12 Años de Esclavitud, Prisioners y Parkland, al día siguiente Dallas Buyers Club, Gravity y The Sacrament, este último un filme de terror presentado en una categoría menor que, sin embargo, puede convertirse en un clásico del genero, no en vano tiene a Eli Roth como productor y a Ti West como director.

Pero empecemos con 12 Años de Esclavitud. Dos de sus actores, Chiwetel Ejiofor y Lupita Nyong’o, han puesto patas arriba el festival con sus interpretaciones y si bien el Oscar es prematuro anunciarlo, la nominación para los dos cae seguro. La cinta, del director británico Steve McQueen, ha sido recibida con ovaciones en todos los pases y su productor, Brad Pitt, participó en un breve encuentro con los presentes durante la premiere. McQueen, realizador de Hunger y Shame se multiplica en 12 Años de Esclavitud, donde crece hasta proporciones inesperadas de la mano de su actor fetiche Michael Fassbender, que ha protagonizado los tres filmes que firma el autor.

Cuando a McQueen le preguntaron por qué se decidió a contar la verdadera historia de Solomon Northup, un hombre negro libre engañado para trabajar como músico en Washington D.C., donde es secuestrado y arrastrado al sur para ser vendido como esclavo, dijo: “es tan simple como que me interesaba ver esta historia en el cine”. Emocionado al ver la respuesta del público, Brad Pitt, que produce e interpreta un papel secundario en la cinta (y de paso ofrece cierta amabilidad al personaje de Northup, en una de las pocas escenas leves que se ven en pantalla), explicó: “Steve fue el primero que se hizo esta pregunta. ¿Por qué no hay más películas sobre la esclavitud en America? Es una pregunta difícil y la tuvo que hacer un inglés”. Y aseguró su agradecimiento explicando que podría ser su ultimo filme: “reconozco que si no tengo que volver a hacer otra película, esta es la mejor para terminar. Ha sido un privilegio”. McQueen no se lo pone fácil al espectador con esas largas, interminables, escenas de tortura. Una tortura real, donde las condiciones de vida y de trabajo son terroríficas para los esclavos. Chiwetel Ejiofor reconoció la demanda física de su papel: “fue muy intenso interpretar este personaje, pero tuve la guía de Steve, que supo entenderme y ayudarme hasta llegar hasta ese lugar tan oscuro”. Pero quien roba todo el protagonismo de la cinta es Lupita Nyong’o, actriz debutante que interpreta a Patsey, una joven esclava que trabaja con Northup. La joven reconoció la dificultad de la interpretación: “todo es duro, pero necesario”. Ambos trabajan en la plantación del psicótico Edwin Epps, personaje interpretado por Michael Fassbender, brutal, vamos que no da tregua. Fassbender, ¡qué actor mas atractivo!, dijo: “sin la colaboración de unos y otros, sin el apoyo mutuo, no habríamos podido alcanzar el lugar al que hemos llegado”.

También estuvimos en la presentación de Prisioners y en las entrevistas posteriores con Hugh Jackman y Jake Gyllenahall. Una cinta de intenso suspense, demoledora, sobre las consecuencias de venganza contra la venganza. “Loki, mi personaje, es más cerebral, se guía por su mente, mientras que el papel de Hugh representa las emociones. Los dos tenemos la misma meta en la cinta, los dos queremos encontrar a quien se ha llevado a esta niña. Pero los dos se frustran el uno al otro porque nada parece funcionar y se interrumpen. Loki representa las reglas, resolver el caso como ha hecho siempre siguiendo las reglas, mientras que Hugh es puro instinto, se deja llevar por la necesidad irracional de encontrar a su hija. Hubo un momento, rodando la película, que estaba tan confundido que no tenía ni idea si lo que estábamos haciendo tenia algún sentido” explicó Gyllenhall.

Para Jackman, que ha firmado el mejor trabajo de su carrera, “lo que más me gusta del titulo es que todos los personajes viven prisioneros de su realidad”. De la mano del director canadiense Denis Villeneuve (responsable de la aclamada Incendies), Jackman y Gyllenhall se postulan como favoritos en los Oscars. La historia cuenta cómo un padre, obsesionado con proteger a su familia, el personaje de Jackman, se toma la justicia en sus manos para encontrar a su hija desaparecida. “Como padre me costó mucho meterme en la piel de este personaje. Investigué sobre casos reales tratando de ser fiel a ellos porque quería respetar el dolor de esos padres”. Gyllenhall, que da vida a un extraño detective, confesó que son los constantes giros del guión lo que llamaron su atención: “la trama no te da descanso, nunca sabes lo que va a pasar y eso es una joya en el cine de hoy”.

Uno no espera viajar al espacio en un futuro próximo, a menos que ya forme parte de la expedición que tiene prevista Richard Branson, pero después de ver Gravity, el espacio se presenta infinitamente más aterrador que antes. La cinta del director mexicano Alfonso Cuarón puede ser al espacio lo que fuera Tiburón al océano, con la gran distancia que hay entre ambos mundos.

Gravity llegará el cuatro de octubre a la gran pantalla en dos formatos Imax 3D y en el 2D de toda la vida. Pero dejemos la tecnología y vayamos a la historia, a la sustancia de una cinta donde la doctora Ryan Stone, Sandra Bullock, una brillante ingeniero médico, parte en una misión junto al veterano astronauta Matt Kowalsky, el siempre apuesto George Clooney. La cosa se complica tras un desastroso accidente en lo que parece un paseo rutinario por el espacio y de pronto entre la inmensidad y el infinito la audiencia se queda solo con la respiración de Sandra Bullock en pantalla. “La película me obligó a pensar en lo desconocido. Leer el guión fue una profunda experiencia porque no tenía ni idea de cómo interpretar mi personaje. La voluntad de Alfonso, un director en el que creo fervientemente y lo digo porque a lo largo de los años siempre que he rodado una película he pedido que él la dirigiese, me convenció para atreverme a crear el papel”. Bullock confiesa que su admiración le ayudó a entender un proyecto difícil de explicar: “jamás he rodado un filme ni siquiera parecido, con un mensaje bellísimo y unas escenas extremas de acción. Se parece a la vida real. Tenía tanta fe en Cuarón, por su trabajo anterior, que decidí involucrarme a ciegas. Llegué a pensar que, aunque no tuviéramos las respuestas al principio, si trabajábamos en equipo seríamos capaces de encontrarlas”.

En competición también vimos el ultimo trabajo de James Gandolfini, Enough Said, qué difícil es presenciar películas póstumas y, como dirían sus compañeras de reparto Toni Collete y Julia Louis Dreyfus, “para nosotras ha sido un honor compartir este filme y estar aquí hablando de James”. Una comedia humana de la directora Nicole Holofcener donde Galdonfini interpreta a un tipo normal y maravilloso.

Toronto sigue y nosotros continuamos. Nos esperan Daniel Radcliffe, LAugust, Rush y Manuel Martin Cuenca, que llegó con su Caníbal al Festival de Toronto junto a Antonio de la Torre y Olimpia Melinte. Los tres, emocionados ante el buen recibimiento que su cinta está teniendo entre los críticos de la prensa internacional

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