42 – El embrujo de Shanghai

Alfonso Asua / 08 de junio del 2012 / 9:41h.

Crónica negra - El embrujo de Shanghai

Más que de Shanghai, el embrujo llegó a Hollywood desde Rusia y lo hizo a través de una mujer arrugada, de baja estatura y aficionada a la astrología. Maria Ouspenskaya (29 de julio de 1876, Tula, Rusia) pasará a la historia del cine no por su carrera de actriz, corta y concentrada en unos pocos años, de 1936 a 1949, sino por introducir en el cine americano un sistema de interpretación revolucionario. Hablamos del método Stanislavski, ideado por Constantin Stanislavski, director del Teatro de Arte de Moscú, y que derivaría en el “El Método” desarrollado en el Actor´s Studio de Nueva York, cuna de donde salieron los grandes que dominaron el cine americano a partir de la década de 1950, desde Paul Newman, Marilyn Monroe, James Dean y Marlon Brando hasta Jane Fonda, Dustin Hoffman, Steve McQueen, Jack Nicholson, Robert De Niro y Meryl Streep.

Maria Ouspenskaya era hija de un abogado y estudió arte dramático en Moscú, en el Teatro de Arte. Fue allí donde trabajó por primera vez con Stanislavski, cuyo «Método» (el actor busca en su interior emociones personales que le ayuden a componer el personaje) utilizaría el resto de su vida.

En 1922 Ouspenskaya viajó a Estados Unidos y, como una extraña Ninotchka, desertó seducida por las luces de Broadway. En 1929 fundó la Escuela de Arte Dramático de Nueva York con el polaco Richard Boleslawski, el primer actor del Teatro de Arte de Moscú en enseñar el método de Stanislavski en los Estados Unidos (donde tuvo de alumno al futuro “padre” del Actor’s Studio, Lee Strasberg) y sólo cuando necesitó dinero para mantener su proyecto de una Escuela María Ouspenskaya de Arte Dramático, se pasó por Hollywood a ver lo que se cocía. Su debut fue con Desengaño (1936), primero de sus exóticos personajes con nombres de relumbrón. Este era la Baronesa Von Obersdorf y le valió, por una actuación de tan sólo cuatro minutos, su primera nominación al Oscar como actriz de reparto. Ouspenskaya es una de las pocas que han sido nominadas por su primera película. Otras son Gale Sondergaard también en 1936, Glenn Close en 1982, Oprah Winfrey en 1985, Anna Paquin en 1993 y Hailee Steinfeld en 2010. Su segundo film fue Maria Walewska (1937), superproducción a mayor gloria de Greta Garbo donde era la Condesa Pelagia. El drama romántico Tú y yo (1939) fue su tercer trabajo y le valió su segunda nominación al Oscar como secundaria por diez minutos en pantalla. Irene Dunne y Charles Boyer eran sus protagonistas y Ouspenskaya interpretó el mismo personaje que Katharine Hepburn en la versión de 1994.

En esa época, la diminuta rusa con cara de escarabajo era una de leyenda entre sus compañeros de reparto. Sus orígenes con el gran Stanislavski equivalían poco menos que a ser descendiente de los zares. Por eso se la toleraba todo. Excéntrica por naturaleza, estaba en comunicación permanente con el astrólogo de Los Angeles Times Righter Carroll, algo así como su agente, pues le aconsejaba cuándo debía viajar y, lo que es peor, cuándo era el mejor momento para ponerse ante las cámaras. Carroll debió dar su visto bueno a Vinieron las lluvias (1939) y El puente de Waterloo (1940), dos de las películas más destacadas de su filmografía. Pero de los 20 largometrajes que la actriz rodó en Hollywood, quizá por el que más se la recuerda es El hombre lobo (1941), donde interpreta a la vieja gitana Maleva, personaje que ha revivido Geraldine Chaplin en el reciente remake. En El embrujo de Shanghai (1941) era la inquietante doncella muda de Ona Munson, y en El misterio de María Roget (1942) acompañaba a Maria Montez en una adaptación de Poe. Frankenstein y el Hombre Lobo (1943) y Tarzán y las amazonas (1945), una de las últimas de Johnny Weissmuller, fueron sus últimos trabajos. Su final fue como el de Linda Darnell. Fumadora empedernida, se quedó dormida en la cama con un cigarrillo encendido y sufrió quemaduras en todo el cuerpo. Murió de un infarto en el Hospital el 3 de diciembre de 1949, tres días después del incendio.

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