46 – Juego con la muerte

Alfonso Asua / 08 de junio del 2012 / 9:57h.

Crónica negra - Juego con la muerte

Pasará a la historia del cine agarrado a un micrófono mientras anima con su insaciable verborrea a los pobres concursantes de un maratón de baile. Hablamos de Gig Young, Oscar al Mejor Actor Secundario por su portentosa interpretación del maestro de ceremonias de Danzad, danzad, malditos (1969). En ella, la dura Gloria (Jane Fonda) se suicida en un angustioso grito final de protesta. En la vida real quien se suicidó fue Gig Young nueve años después. El suyo fue un caso de esos que se guardan en el saco de los llamados ‘Misterios de Hollywood Sin Resolver’, aunque, pasados los años, poco queda del enigma. Ahora todo parece claro: fue un pacto de asesinato/ suicidio entre Young, de 64 años, y su esposa alemana Kim Schmidt, de 20, con la que se había casado hacía tres semanas. El actor disparó a su mujer y luego se suicidó en su apartamento de Manhattan el 19 de octubre de 1978. Nadie se lo esperaba. No había problemas, ni financieros ni laborales, había superado su alcoholismo, no dejó ninguna nota y aparentemente era feliz con su quinta y joven esposa (la tercera fue Elizabeth Montgomery, la famosa protagonista de la serie Embrujada). Todo era muy normal, pero lo cierto es que la pareja se casó el 27 de septiembre de 1978 para a continuación encerrarse sin acudir a ningún evento hasta el día de autos. Un amigo del matrimonio declaró sentir como «si hubieran estando escondiéndose de algo o de alguien». También salió a la luz la relación que mantenía Gig Young con la ex actriz y bailarina Harriet Vine Douglas. ¿Es que Kim se puso celosa y estalló la tragedia?

Gig Young (4 de noviembre de 1913, Minnesota) desarrolló su pasión por el teatro en obras de la escuela y recibió una beca para estudiar en la prestigiosa Pasadena Community Playhouse. Descubierto por un cazatalentos de Warner, intervino en varias películas apareciendo en los créditos con su nombre real, Byron Barr, hasta que rodó el drama The Gay Sisters (1942) y adoptó el nombre de Gig Young, que era el de su personaje. Fue nominado al Oscar como actor secundario por Veneno implacable (1951) y por Enséñame a querer (1958), esta última con Clark Gable y Doris Day. Pero cuando lo ganó por fin, cayó víctima de la maldición del Oscar: ganadores del premio que ven cómo su carrera llega a un callejón sin salida.

En 1974, Mel Brooks le despidió de Sillas de Montar Calientes (1974) debido a sus problemas con el acohol –sufría de delirium tremens– y, dos años después, elegido para poner voz a Charlie en Los Angeles de Charlie, la productora prescindió de él y ni siquiera llegó al episodio piloto. Su cuarta esposa, Elaine Young, resumió la tragedia con estas palabras: «el Oscar fue, literalmente, el beso de la muerte, el final del camino». Por su parte, Gig Young diría con amargura: «Soy un perdedor. Reconozco que he vivido muy bien gracias a mi trabajo como actor de reparto y como el tipo que acaba perdiendo a la chica. Pero ese detalle ha afectado a mi felicidad personal. Pierdes confianza en ti mismo en la vida real. Aunque tal vez eso no signifique nada para muchos, si haces muchos papeles de perdedor, acabas siendo un perdedor; por lo menos te convences de que lo eres». 55 películas, 37 años de carrera, un Oscar y un Tony para terminar rodando un film de artes marciales a mayor gloria de Bruce Lee. Juego con la muerte (1978) fue la última película de Young y ni siquiera sirvió como vehículo para la legendaria estrella del cine de acción. Lee murió a mitad del rodaje y éste se suspendió para proseguir después con figuras recortadas en cartón del malogrado astro dando el pego. Kim y Gig se habían conocido en Hong Kong a principios de 1977 en el rodaje de esa película maldita. Kim era supervisora de guión y su madre, desde su casa de Melbourne, siempre estuvo convencida de que su hija y su yerno fueron asesinados. La muerte de Bruce Lee tampoco quedó clara del todo, pero esa es otra historia.

 

 

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