48 – La reina cobra

Alfonso Asua / 08 de junio del 2012 / 10:15h.

Crónica negra - La reina cobra

¿Qué tienen en común Maria Montez y Marie Trintignant? Aparentemente, nada. Sin embargo, se podía decir que eran familia. Con ellas dos vamos a recorrer un sendero trazado por un curioso árbol genealógico cuyos extremos son la estrella de origen español del Hollywood de 1940 y la actriz francesa contemporánea que falleció víctima de los celos de su novio cantante. Entre una y otra hay muertes inesperadas que conmocionaron al mundo, historias de amor que acabaron en suicidios, accidentes de coche que marcaron una época, homicidios que todavía hoy se recuerdan, asesinatos, juicios mediáticos y estrellas de rock encarceladas.

Empecemos por la actriz hispana que conquistó Hollywood. Para el mundo fue Maria Montez, nacida Maria Africa Antonia Gracia Vidal de Santo Silas el 6 de Junio de 1912 en Barahona, Repúbli­ca Dominicana, hija de un comerciante y diplomático español y de una dominicana. Educada en Tenerife, París e Irlanda del Norte, la joven Maria se casó el 28 de noviembre de 1932 con el banquero irlandés William McFeeters, pero ella soñaba con otra vida. «Cada vez que me miro al espejo, quiero gritar. ¡Soy tan hermosa!». Una mujer que dice semejante frase no está hecha para la vida familiar, y efectivamente, seis años después de la boda, viajó a Nueva York, ciudad que no conocía, y deslumbrada por la alta sociedad y sus fiestas y clubs de moda, se quedó allí y pidió el divorcio. Pronto se hizo un personaje popular de lo que ahora llamaríamos prensa del corazón. De las revistas de cotilleos pasó al cine, su verdadera meta. La RKO la veía como una sucesora de la mexicana Lupe Velez, un ciclón latino que puso Hollywood patas arriba y cuyo triste destino compartiría con nuestra protagonista y muchos años después con Whitney Houston. Las tres, en la crónica negra del mundo del espectáculo, están en la misma sección: ahogadas en el cuarto de baño.

Pero volvamos con Maria y sus años de gloria. Contratada en exclusiva por Universal, sus comienzos en el cine fueron lentos y para muchos desesperantes porque no sabía actuar y tenía un fuerte acento. Aún así, terminó encontrando su sitio con una serie de películas de aventuras exóticas que la convirtieron en la Reina del Tecnicolor y en la estrella con la que los espectadores soñaban para evadirse en plena Segunda Guerra Mundial. La Venus de la selva (1941), Las mil y una noches (1942), La salvaje blanca (1943), Alí Baba y los 40 ladrones (1944) y La Reina Cobra (1944) forman los cimientos principales de su fimografía, breve pero muy taquillera. «Maria Montez alcanzó el estrellato sin contar con una sóla película artísticamente importante y sin haber trabajado a las órdenes de ni un sólo director de renombre», nos dicen en el capítulo dedicado a ella en la Enciclopedia Las Estrellas (Ed, Urbion 1980).

Su reinado en Hollywood terminó en 1947 y Maria Montez siguió su carrera en Francia e Italia, donde participó en varias películas menores. Casada con el actor francés Jean-Pierre Aumont desde Julio de 1943, la actriz se instaló en París, donde el 7 de Septiembre de 1951 sufrió un ataque al corazón mientras tomaba su diario baño de agua hirviendo y sales para adelgazar. Sus hermanas la encontraron sumergida en la bañera. Tenía 39 años. Maria y Jean-Pierre tuvieron una hija, Maria Christina “Tina” Aumont (14 de Febrero de 1946, Hollywood, California- 28 de Octubre de 2006) con la que luego volveremos. Por ahora seguimos con el desconsolado viudo, que casi cinco años después de la muerte de su mujer, se casó con otra actriz, esta vez italiana: Marisa Pavan. De verdadero nombre Maria Luisa Pierangeli, nació el 19 de Junio de 1932 en Cagliari, Sardinia, Italia, y tenía una hermana gemela, Anna Maria Pierangeli, más conocida como Pier Angeli. Con ella nos quedamos. Las dos hermanas eran muy atractivas y las dos saltaron a Hollywood con cierto éxito, pero es Pier, que quizás tenía más magnetismo, la más recordada. Además de por ser pareja de Paul Newman en El cáliz de plata (1954) y Marcado por el odio (1956), la actriz de mirada triste pasará a la historia como “novia oficial de James Dean”. Se conocieron cuando el actor rodaba Al Este del Edén (1955) y, según cuenta la leyenda, fue la única mujer que amó de verdad el rebelde sin causa. Pero la madre de ella, siempre vigilando los pasos de sus dos hijas en Holywood, se opuso al romance y Pier terminó casándose con el cantante melódico Vic Damone, sin duda, un prometido mucho más adecuado. Diez meses después de la boda, el 30 de septiembre de 1955, James Dean se mataba en un accidente de coche a los 24 años. «Le amé incondicionalmente como no he querido a nadie igual en mi vida, pero era un chico problemático, y no pude darle todo lo que necesitaba. Amar a Jimmy era algo que podía vaciar a cualquiera», declaró Pier, que nunca superó la pérdida. Además, no terminó de encajar en Hollywood (Audrey Hepburn y Jean Simmons estaban por encima de ella), sobrevivió como actriz en películas que no estaban a la altura de su talento y el 10 de Septiembre de 1971, con sólo 39 años, murió por una sobredosis de barbitúricos en su casa de Beverly Hills.

Dejamos California y viajamos a Francia, donde vive Tina Aumont con su marido, el francés Christian Marquand (1927-2000). La pareja se casó el 4 de Octubre de 1963 y se divorció en 1967, pero de este actor y polémico playboy nos interesan muchas cosas. La que siempre se destaca es que fue el amigo íntimo y fiel de Marlon Brando, demasiado íntimo según muchos. Lo de fiel está claro porque, además de colarse en el reparto de Apocalypse Now (1979), Marquand dirigió una película horrible titulada Candy (1968) que Brando aceptó protagonizar sólo por amistad. Alguien la definió como «una aventura delirante que roza el porno soft». Además, la estrella de El padrino (1972) le puso a su hijo el nombre de su amigo del alma. Christian Brando se llamó así en honor a Marquand y no, como se llegó a decir, por Fletcher Christian, el personaje de Brando en Rebelión a bordo (1962), rodada tres años después de que naciera el chico. Éste fue una pieza de cuidado y merece la pena seguirlo. Nacido de la efímera relación de Marlon Brando con la actriz Anna Kashfi, Christian mató de un disparo el 16 de mayo de 1990 a Dag Drollet –el padre del niño que esperaba su hermanasta Cheyenne– cuando ella confesó que sufría malos tratos. Fue declarado culpable de homicidio y su padre gastó millones en la defensa de su hijo, aunque lo peor es que tanto desembolso le obligó a intervenir en Cristóbal Colón: el descubrimiento (1992). Cobró 5 millones de dólares, destinados a sacar a Christian de la cárcel. Pero el chico siguió dando problemas. El suicidio de su hermana Cheyenne en 1995 precipitó su caída. En 2001 se vio in-volucrado en el juicio contra el actor Robert Blake, acusado de asesinar a su esposa de un tiro en la cabeza. Parece ser que Christian y la víctima, Bonnie Lee Bakley, estaban teniendo una relación y los abogados de Blake deja-ron caer en el jucio que quizá el culpable era el hijo de Brando. No hay duda de que ayudó mucho una grabación donde Christian dejaba muy claro que «alguien debería meter una bala en la cabeza a esa perra». Un inciso: Blake, uno de los criminales de A sangre fría (1967), hizo de un hombre que mata a su mujer en Carretera perdida (1997). David Lynch se inspiró en O.J. Simpson para crear este personaje, pero si el director hubiera esperada cuatro años, Blake se hubiera interpretado a sí mismo. Christian Brando murió en Los Ángeles el 26 de enero de 2008 a los 49 años a consecuencia de una neumonía, tras pasar dos semanas en coma y una vida de excesos de todo tipo. Es cierto que dio la cara por su hermana, pero su segunda mujer, Deborah Presley, le llevó a juicio por malos tratos.

Volvamos a Marquand, que siguió en París disfrutando de su estatus de figura de culto del cine europeo en compañía de su nueva mujer, la actriz Dominique Sanda. Marquand tenía una hermana, Nadine (1934), conocida como Nadine Trintignant a partir de su boda en 1960 con el famoso actor Jean-Louis Trintignant (1930). El matrimonio tuvo una hija, Marie Trintignant, actriz desde niña que conquistó al público con sus trabajos en Asunto de mujeres (1988), Noche de verano en la ciudad (1990) o Las flores de Harrison (2000). De vida amorosa bastante agitada, Marie tuvo cuatro hijos, cada uno de un padre diferente. Uno de ellos con el famoso actor François Cluzet y otro con el cineasta Samuel Benchetrit, que fue el único con el que se casó. En el verano de 2003, Nadine –una de las directoras de cine más famosas de Francia– y Marie estaban en Vilna, capital de Lituania, rodando una película sobre la novelista Colette. Con Marie estaba su último novio, Bertrand Cantat (1964. Francia), cantante del grupo de rock francés Noir Désir, “que logró dar al rock francés una dimensión internacional”. La madrugada del 26 al 27 de julio la pareja estaba en la habitación del hotel y, al parecer, tras una fuerte discusión, Bertrand, hasta arriba de alcohol y fármacos, empezó a golpear a su novia. En total, 17 agresiones, un mínimo de cuatro de ellas contra el canto de la puerta del baño que destrozaron su cráneo. Esto fue a medianoche pero el cantante no avisó hasta las 07.00 horas, un tiempo perdido que a lo mejor hubiera salvado la vida de Marie. Cuando por fin llegó el servicio de urgencias, el espectáculo era dantesco. Bertrand había intentado suicidarse tomando gran cantidad de medicamentos y ella estaba inconsciente. Ambos fueron ingresados en el hospital Universitario de Vilna. Marie fue operada en dos ocasiones y el 31 de julio fue repatriada a Francia. La imagen de Nadine acariciando el rostro de su hija lleno de tubos cuando la sacaban en camilla del hospital dio la vuelta al mundo. Un día después, la actriz moría a los 41 años de un derrame cerebral. Bertrand siempre dijo que fue una pelea que terminó en accidente. La familia de ella fue a por él y consiguió que le juzgaran en Francia. Fue sentenciado a 8 años de cárcel pero en 2007 le dieron la libertad condicional. El 10 de enero de 2010, su ex-mujer, Kristina Rady, con quien tuvo dos hijos, se ahorcó en su habitación mientras Cantat dormía en la casa.

La escritora Zoé Valdés y la actriz María de Medeiros, amigas de Marie, quisieron que nadie olvidara nunca: «ha ganado incluso una cierta fama a causa de este asesinato. Antes era un cantante de rock poco conocido, apenas una imitación mediocre de Jim Morrison en un grupo cuyo nombre arroja hoy un eco siniestro sobre su personalidad: Noir Désir (Negro Deseo)».

 

 

Cosas que se han dicho

Aún no hay comentarios.

¿Algo que añadir?

Para participar, tienes que estar registrado en cinerama.es