50 – El compromiso

Alfonso Asua / 08 de junio del 2012 / 10:22h.

Crónica negra - El compromiso

El fan obsesionado con su ídolo es una figura recurrente en el cine de terror y suspense. Cómo olvidar lo que le hacía Kathy Bates a James Caan en Misery (1990) o la interpretación de Robert De Niro en El rey de la comedia (1983). Pero quizás la película que mejor retrata la angustia de una actriz famosa acosada por un admirador psicópata sea The Fan (1981), una cinta de serie B donde Michael Biehn aterrorizaba a la estrella Lauren Bacall. Esta excelente película bien podría servirnos para contar la historia de Rebecca Schaeffer, actriz asesinada en 1989 por Robert John Bardo, un fan fatal de manual, pues en él se dan todas las constantes de esta inquietante figura.

Rebecca Schaeffer (6 de Noviembre de 1967) era una belleza morena que trataba de abrirse camino en Hollywood. La cosa parecía ir bien, pues triunfaba en la televisión con la serie Mi hermana Sam, había estrenado en cines la comedia Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills y el día de su muerte estaba citada para una prueba para El padrino. Parte III (1990). Gracias a la fama que le proporcionó la serie en la que intervenía, Rebecca colaboraba con organizaciones de ayuda a adolescentes con problemas. En abril de 1989, la joven acudió a un acto benéfico de firma de autógrafos y, aunque estaba convencida de que nadie iba a reconocerla y el acto sería un fracaso, lo cierto es que resultó todo lo contrario. Unos meses más tarde, el 18 de julio de ese año, ese éxito en la firma de autógrafos le costaría la vida.

El autor del crimen, Robert John Bardo, era un esquizofrénico paranoico y parece ser que había estado acosando a Rebecca durante tres años con cartas, hasta que decidió presentarse en el set de rodaje de la serie Mi hermana Sam, donde no le dejaron pasar porque llevaba un cuchillo. Bardo estaba cada vez más enfurecido y estalló cuando vio Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills, en la que “su actriz” salía realmente sexy y protagonizando escenas eróticas. Dispuesto a parar lo que él consideraba la traición de “otra puta de Hollywood”, consiguió la dirección de la actriz por medio de una agencia de detectives de Tucson y se presentó en su casa. Lo que ocurrió entonces no está muy claro, pero parece ser que, según confesó el psicópata, tras una breve conversación con Schaeffer, éste se marchó para volver minutos después, sacar un arma de una bolsa de papel marrón y disparar a Rebecca en el pecho. La actriz murió 30 minutos después de ser trasladada al hospital. Al día siguiente Bardo fue arrestado en Tucson y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

El asesinato de Rebecca Schaeffer causó conmoción en Hollywood y puso sobre la mesa el enterno debate de las celebridades y su relación con sus fans, en concreto con los desquiciados. En el aspecto legal, se revisó la forma de proteger la información privada de los famosos. En un punto de vista más humano, este asesinato cambió la vida de un joven director de cine. En 1989, Brad Silberling era un aspirante a cineasta de 25 años que empezaba su carrera en series como Alfred Hitchcock presenta. Y era el novio de Rebecca. Tras el asesinato de la chica, Silberling siguió con su carrera, en 1995 se casó con la actriz Amy Brenneman y ese mismo año debutó como director de largometrajes con una historia de fantasmas para niños: Casper. Después de rodar un drama sobre ángeles, City of Angels, con Nicolas Cage y Meg Ryan,  Silberling comprendió que había llegado la hora de enfrentarse a sus demonios personales. Entonces nació El compromiso (Moonlight Mile) (2002), con Dustin Hoffman, Susan Sarandon y Jake Gyllenhaal, película que es precisamente eso, la mejor forma que encontró el director para hablarnos de su traumática experiencia. Como dijo Dustin Hoffman, «nunca antes había trabajado con alguien que hubiera escrito y fuera a dirigir una película a partir de una experiencia tan personal».

 

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