Diario cinéfilo en tiempos de cólera

domino / 07 de abril del 2020 / 14:57h.

 

Contagio (2011) va camino de convertirse en las plataformas en el éxito que no fue cuando se estrenó en cines y varios de sus protagonistas (Matt Damon, Marion Cotillard, Kate Winslet, Laurence Fishburne y Jennifer Ehle) se unen para rodar un vídeo alertando de la gravedad de la pandemia ahora sí real. Como todavía hay días para revisar esta película de Steven Soderbergh escrita por Scott Z. Burns que se adelantó nueve años a lo que estamos pasando, yo prefiero recuperar La amenaza de Andrómeda (1971), un clásico de Robert Wise basado en una novela de otro visionario, Michael Crichton. Ahí el virus no viene de un murciélago como en Contagio, la amenaza llega del espacio exterior. En un momento determinado, una científica llamada Karen Anson (interpretada por Paula Kelly, actriz que empezó con Bob Fosse en el musical Sweet Charity) confiesa que está asustada porque “nunca creí que esto pudiera realmente suceder”.

 

Es hora de relajarse ante tanta tensión y me encuentro con Rango (2011), esa película de animación que ganó el Oscar, dirigida por Gore Verbinski y escrita por el gran John Logan, el hombre detrás de maravillas como la serie Penny Dreadful y las dos últimas películas de James Bond estrenadas. Rango es sensacional y uno piensa que es la película que hubiera hecho Sergio Leone si le hubiera dado por el cine de animación.

 

Me divierto con Las mujeres perfectas (2004), esa fallida comedia que repudió hasta su director, Frank Oz, y que sus dos protagonistas, Nicole Kidman y Matthew Broderick, siguen lamentando haber hecho. Es cierto que Ira Levin se merecía algo mucho mejor y que la película es un disparate, pero por lo menos podemos decir que el ahora muy famoso reality show La Isla de las Tentaciones se inventó ahí.

 

Otra película que no tuvo suerte y que veo por primera vez, Anna (2019), de Luc Besson. Para disfrutar con Helen Mirren parodiando ¿sin querer? a la Rosa Klebb de Lotte Lenya en Desde Rusia con amor (1963). Por cierto, leo que el título de esa película de James Bond ha dado nombre a la operación que ha organizado Rusia para ayudar a Italia contra el Coronavirus. Los productores de James Bond, Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, fueron los primeros dentro de la industria del cine que se dieron cuenta de lo que se nos venía encima, retrasando el estreno de Sin tiempo para morir. Luego llegaron en cascada todos los demás.

 

No veremos a 007 en abril, pero me consuelo viendo Jane Eyre (2011), segundo largometraje de Cary Joji Fukunaga, el flamente director de la nueva entrega de Bond. Antes que Daphne du Maurier y Rebeca, estaban Charlotte Brontë y Jane Eyre. En un momento de la película, Amelia Clarkson, que interpreta a Jane Eyre de niña, lee un libro sobre pájaros. No es, claro está, A Field Guide to the Birds of the West Indies, exhaustivo repaso a las más de 400 especies de aves que se encuentran en el Mar Caribe y que escribió un ornitólogo llamado James Bond. Este libro fue publicado en 1936 y años después Ian Fleming lo leyó y decidió que el nombre del autor era lo suficientemente “soso y anodino” como para bautizar así a su agente secreto.

 

Veo en la televisión un ciervo dentro de una iglesia de un pueblo italiano, jabalíes paseando por la avenida Diagonal de Barcelona, pavos reales por las calles de Madrid, cabras montesas brincando por localidades de Albacete, lobos en un pueblo de Pontevedra, corzos por el Acueducto de Segovia y osos paseando por aldeas de Asturias. Y recuerdo que esas imágenes las he visto antes en la película Soy leyenda (2007), basada en la novela de Richard Matheson.

 

Alguien me habla de la novela The Hot Zone, donde Richard Preston sigue “los orígenes del virus del Ébola”. National Geographic convirtió la historia en una miniserie de seis episodios y la película Estallido (1995) fusiló la novela sin pagar derechos de autor. En cualquier caso, lo mejor en literatura sobre este tema está por venir. Será el próximo 23 de abril cuando se publique en Estados Unidos The End of October, del escritor y periodista Lawrence Wright. Si alguien ha leído La Torre elevada, documentadísimo viaje a los acontecimientos que desembocaron en el 11 de Septiembre, se podrá hacer una idea de lo que Wright ha preparado, adelantádose con escalofriante exactitud a lo que está pasando ahora.

 

Ya sabemos quién fue la primera persona contagiada de coronavirus. Se llama Wei Guixian, tiene 57 años y regenta un puesto de camarones en el ala Este del mercado de Wuhan, el Huanan Wholesale Seafood Market. La mujer se infectó en Noviembre, aunque todavía falta por localizar al paciente cero. En Contagio (2011) la primera víctima es la ejecutiva Beth Emhoff (Gwyneth Paltrow) de viaje de negocios en Hong Kong. El paciente cero es el cocinero del restaurante donde ella acude. En la película, el virus pasa de un murciélago a un cerdo, el animal que transmite la enfermedad a los humanos.

 

Me encuentro en el canal 8 Madrid con el clásico La última vez que vi París (1954), melodrama basado en una novela de F. Scott Fitzgerald. La protagonista, Helen Ellswirth (Elizabeth Taylor) persigue al futuro escritor Charles Wills (Van Johnson) por las calles de un París recién liberado de los alemanes aunque a él quien de verdad le gusta es la hermana, Marion Ellswirth (Donna Reed). En un momento dado, la vividora Helen confiesa que se ha bañado desnuda en una fuente de París. Eso mismo hizo la caprichosa y consentida Melanie Daniels (Tippi Hedren) antes de conocer a Mitch Brenner (Rod Taylor) y enfrentarse al fin del mundo en Los pájaros (1963).

Cosas que se han dicho

Aún no hay comentarios.

¿Algo que añadir?

Para participar, tienes que estar registrado en cinerama.es