Crónicas desde Amazon (XVI) Odisea bajo el mar (1973)

Alfonso Asua / 02 de abril del 2021 / 11:34h.

Cualquier película con Ernest Borgnine (1917–2012) dentro me gusta más. Es cierto que ganó el Oscar por una producción pequeña donde interpretaba a un tipo normal en Marty (1955), pero donde el actor se salía era en los grandes espectáculos y en papeles de apoyo, generalmente fastidiando al héroe. Todo empezó con De aquí a la eternidad (1953) y siguió con Veracruz (1954), Conspiración de silencio (1955), Los Vikingos (1958), Doce del Patíbulo (1968), La leyenda de Lylah Clare (1968), Grupo Salvaje (1969) y La aventura del Poseidón (1972), entre otras.

En La leyenda de Lylah Clare interpreta al magnate del cine Barney Sheean y dice cosas como esta: «Soy productor de películas, no de obras de arte». The Neptune Factor (Odisea bajo el mar) (1973) la hubiera producido él.

Está claro que Borgnine es lo mejor de Odisea bajo el mar, como también lo era de una obra maestra que hizo ese mismo año, El Emperador del Norte (1973), del director que mejor le entendió, Robert Aldrich. Tampoco tenía mucha competencia en esta historia sobre un laboratorio submarino que pierde contacto con el exterior debido a un temblor de tierra y cómo un grupo baja a las profundidades a rescatarlo. Arriba está el barco Tritón, donde el veterano Walter Pidgeon (1897-1984) se entretiene en plan Cousteau en su papel de científico pensativo. Abajo, en el fondo del océano Atlántico, el Neptuno, un mini-submarino que recorre las profundas grietas para localizar el laboratorio perdido. En él viajan nuestro Borgnine, Ben Gazzara (1930–2012), Yvette Mimieux (1942) y Donnelly Rhodes (1937–2018). Decimos que no hay mucha competencia porque el neoyorkino Gazzara actúa como si no le importara nada todo lo que está ocurriendo. Pilota el Neptuno con la misma energía que pondría en tomar un refresco en una tumbona a la sombra de un chiringuito. Así que cuando le dice a Borgnine que se le está acabando la paciencia, le creemos. Arriba las cosas no están más animadas. La leyenda de Hollywood Walter Pidgeon empezó en el cine en 1926 y a esas alturas ya no estaba para bromas, por eso en algunos momentos se queda dormido, literalmente. Yvette Mimieux tampoco le pone mucha pasión. La carrera de esta actriz que nació en Los Ángeles de padre francés y madre mexicana y estuvo casada con Stanley Donen, nunca despegó del todo pese a que empezó con la exitosa El tiempo en sus manos (1960), así que dejó el cine y ahora es una exitosa mujer de negocios que dirige un resort de lujo en México.

Borgnine en cambio le pone, como siempre, intensidad hasta cuando vuelve de un reconocimiento submarino y exclama con cara de Bulldog cabreado: «Este condenado océano parece una chatarra». Su energía es para darle un aplauso porque todo lo que rodea a esta producción está bajo mínimos y, además, acababa de perder el papel de Don Vito Corleone en El Padrino (1972). Daniel Petrie (1920–2004), el director, hace lo que puede en su debut cinematográfico tras una larga carrera en la televisión. Los buenos tiempos vendrían después, con Resurrección (1980) y Distrito Apache (1981). Uno tiene la sensación que de verdad el único que se lo debió de pasar realmente bien fue el guionista Jack DeWitt (1900–1981), en esa época de actualidad por el guión de Un hombre llamado Caballo (1970), imaginando variedades de bichos gigantes dispuestos a devorar a los protagonistas (en realidad eran peces normales nadando alrededor de una miniatura del Neptuno o criaturas marinas ampliadas varias veces su tamaño).

Las notas de la película nos cuentan que la productora Sandy Howard consultó a un gran número de biólogos marinos, oceanógrafos e ictiólogos dos años antes de comenzar la producción. Y que más de cuarenta consultores técnicos de las Fuerzas Armadas Canadienses, el Instituto Bedford de Oceanografía y el Museo Real de Ontario, así como representantes de industrias involucradas en diversos aspectos del mundo submarino, participaron en la realización de esta película. El conjunto no es nada del otro mundo para tanta gente ayudando, pero como dijeron en su día: «he visto a Hollywood inventar películas peores gastando una tonelada más de dinero que lo que se ha gastado aquí».


Cosas que se han dicho

Aún no hay comentarios.

¿Algo que añadir?

Para participar, tienes que estar registrado en cinerama.es