Crónicas desde Amazon Prime Video (XXII): Jezabel (1938)

Alfonso Asua / 28 de abril del 2021 / 12:13h.

En Jezabel (1938) los protagonistas están confinados por la terrible Yellow Jack (una variante de la Fiebre Amarilla) que está atacando a la población. Al que se lo salta le pegan un tiro, como se ve en una escena de este auténtico clásico, y la gente en vez de mascarillas lleva pañuelos cubriéndoles la boca. Incluso están los que no se toman en serio la epidemia, lo que nos lleva a esa escena donde la siempre correcta y maravillosa Tía Belle (Fay Bainter) le dice a su sobrina (Bette Davis) “creo que esto es bastante serio”. Bienvenidos al Profundo Sur, Nueva Orleans en 1850, justo antes de la Guerra Civil que enfrentaría al Norte contra el Sur y que en esta historia ya se ve venir.

Julie Marsden destaca como heroína, eso sí, es una joven chica sureña egoista, mimada y caprichosa. Y la interpreta Bette Davis (1908–1989), en un papel que cambiaría su vida y su carrera. Sobre todo lo notamos cuando a la media de hora de arrancar la historia comienza el baile, una larga secuencia que para la actriz, que ya tenía un Oscar y ganaría otro por esta película, fue decisiva. Durante el rodaje de esta maravillosa escena, ella con un vestido rojo para desafiar a la puritana sociedad sureña, el director William Wyler (1902–1981) puso en su sitio a la temperamental actriz, se inició la inevitable batalla entre dos personalidades muy fuertes, ganó él y, como ella reconoció más adelante, cambió su manera de afrontar la interpretación. Y su vida, pues inició un romance con el director que duró lo que duró el rodaje. Aunque luego harían dos películas más en apenas dos años, La carta (1940) y La loba (1941).


La historia de por qué se hizo Jezabel (1938), -basada en una obra de Broadway escrita por Owen Davis para Tallulah Bankhead (1902–1968) que fue un fracaso y solo llegó a las 32 representaciones-, no se entiende sin Lo que el viento se llevó (1939). Julie Marsden es como una respuesta a Scarlett O’Hara, en todos los sentidos. Resulta que en algún momento del complicado casting para encontrar a su Scarlett, David O. Selznick (1902–1965) pensó en Bette Davis, actriz atada a un contrato con Warner. El autoritario dueño del estudio, Jack Warner, se negó a cederla, pero a la vez decidió hacer él mismo su particular epopeya sureña con heroína inolvidable.


Para el guion, William Wyler pidió ayuda a su amigo John Huston y este lo cuenta de esta manera: “Willy tenía problemas con su película. Los guionistas querían hacer toda una secuencia en París con Bette Davis, pero el productor Hal B. Wallis (1899–1986) se negó. Willy me pidió que leyera el guion y viera si se me ocurría algo. Lo leí y apunté una sugerencia y a todos les pareció maravillosa. En realidad no era gran cosa, pero evitaba el coste que hubiera supuesto construir Maxim’s y la Torre Eiffel”.


Como todo gran clásico, el rodaje de Jezabel daría para un libro tipo los que escribió Sam Staggs sobre cómo se hicieron El crepúsculo de los dioses (1950) y Eva al desnudo (1950), por nombrar los editados en España y dos auténticas obras maestras del periodismo cinematográfico.


Resulta que William Wyler y Henry Fonda (1905–1982), el protagonista masculino, habían estado casados con la misma mujer, la actriz Margaret Sullavan (1909–1960), el actor entre1931 y 1933 y el director entre 1934 y 1936. Para enredar más la cosa, ella estaba casada en el momento del rodaje con el representante de ambos, Leland Hayward (1902–1971). Director, actor y representante se hacían llamar los chicos del “Maggie Sullavan Club”. Ya hemos dicho que Wyler y Davis iniciaron un tormentoso romance. El rodaje se alargó tanto que pasaron muchas cosas, entre ellas que nació Jane Fonda (1937) y el orgulloso padre se largó del set, paralizando aún más la producción. Todo iba con tanto retraso que Hal B. Wallis comentó con resignación: “lo único que me preocupa es que cuando se termine la película aquel pequeño negrito será ya un hombre”. El productor se refiere a un niño actor que aparece mucho, un sirviente cuya función principal parece ser dar aire con un enorme abanico a los comensales de la mansión.


Pese a todo, Jezabel se adelantó en su estreno a Lo que el viento se llevó y en los Oscar recibió cinco nominaciones, ganando Mejor Actriz protagonista y Mejor secundaria para Fay Bainter (1893–1968). El 19 de julio de 2001, Steven Spielberg compró la estatuilla de Davis en una subasta de Christie’s y se la entregó a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

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