Crónicas desde Amazon Prime Video (XXVIII): Beautiful and Twisted (2015)

Alfonso Asua / 10 de mayo del 2021 / 20:43h.

No sé por qué, pero en Miami el True Crime tiene un sabor y un color (el de la sangre) especial. Pain & Gain (Dolor y dinero) (2013), la segunda temporada de American Crime Story, centrada en el asesinato de Gianni Versace, y esta Beautiful & Twisted son tres ejemplos de ello.


Para empezar a hablar de la última, hay que adelantar que está basada en la terrible historia del heredero Ben Novack Jr., brutalmente asesinado por orden de su esposa, la ecuatoriana Narcy Novack. Los hechos ocurrieron el 12 de julio del 2009, pero tres meses antes, Bernice Novack, la madre de Ben, tuvo también un trágico final cuando fue atacada y golpeada hasta la muerte. En Diciembre de 2012, Narcy y su hermano Cristóbal Véliz fueron sentenciados a cadena perpetua por planear los dos crímenes, de una brutalidad tremenda (ella ordenó a los sicarios que le sacaran los ojos a su esposo).


En Beautiful & Twisted, Rob Lowe (1964) es Ben Novack, que tenía 53 años cuando murió, y Candice Bergen (1946) es Bernice Novack, de 86 años. Aunque esta última es una leyenda de Hollywood -la actriz de El grupo (1966), su debut en el cine, de El Yang-Tsé en llamas (1966), Conocimiento carnal (1971), El viento y el león (1975), Comenzar de nuevo (1979), por la que fue nominada al Oscar, y Ricas y famosas (1981), inolvidable Murphy Brown televisiva, casada con Louis Malle y antes novia de Terry Melcher, el hombre que provocó inconscientemente la matanza de Cielo Drive- lo interesante para nosotros es que Narcy Novack está interpretada por Paz Vega (1976), y nunca la actriz española ha estado tan guapa y tan arrolladora como en esta película. Claro que eso es lo que necesitaba su personaje y esta historia de excesos, glamour, mansiones, dinero y asesinatos.

Narcy era bailarina de un club de strip-tease y ahí conoció a Ben, hijo del fallecido Ben Novack Sr., el hombre que construyó el hotel Fontainebleau, en Miami Beach. Ella le conquistó con sus armas, “Es increible la cantidad de prendas que podía quitarse esa mujer sin enseñarme nada”, y él cayó rendido a los pies de esta Catwoman sexy, ambiciosa y letal.


Él no era precisamente una joya. Un niño mimado, fan obsesivo de Batman (tenía una de las mayores colecciones privadas de merchandising del Hombre Murciélago) y de las mujeres, que se definía como “un tarado. Me gustan los coches rápidos y las mujeres tumbadas”. Alguien que dice semejante frase no puede acabar bien y, efectivamente, recién casados ella le tiró una bola de billar a la cabeza y él contraatacó con un “eres la zorra más desquiciada que conozco”. Ahí empezó todo.


Estamos en Miami, en el hotel donde James Bond jugó una decisiva partida de cartas contra Goldfinger, un mundo de lujo en el que cuando una mujer le dice a su marido “deberías dormir un poco o mañana estarás muerto”, está siendo demasiado sincera.


Narcy Novack juega en la liga de la Ellen Berent de Gene Tierney en Que el cielo la juzgue (1945), quitándose de en medio a todo el que se interpone entre ella y su objetivo. La historia de su romance, boda, suegra que se opone y sangre derramada se parece demasiado a otro crimen sacado de la crónica de sucesos de la alta sociedad norteamericana. Fue en Nueva York y la víctima, el multimillonario William Woodward Jr., asesinado en 1955 por su esposa Ann Eden Crowell, una corista rechazada por su suegra, Alice Grenville. La historia la contó Dominick Dunne en 1985 en la novela Las dos señoras Greenville, que se llevó a la televisión en formato miniserie en 1987 con Stephen Collins, Ann-Margret y otra leyenda de Hollywood, Claudette Colbert en su última interpretación, como la gran dama de la alta sociedad horrorizada con su nueva nuera.

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