Un león entre canales

Alfonso Asua / 26 de octubre del 2021 / 10:57h.

Presa es tan divertida como truculenta, tan cómica como gore. Un león devora hombres se pasea por las calles de Ámsterdan con total impunidad y se zampa a todo lo que se encuentra por el camino, lo mismo le da, puede ser una familia de granjeros que un tipo jugando al golf que un repartidor de comida a domicilio. Es normal que el jefe de policía se pregunte: ¿Cómo explico esto? La protagonista es veterinaria, trabaja en el zoo y la vemos por primera vez metiéndole el brazo por la boca a un cocodrilo para sacarle del estómago un teléfono móvil. La mujer recuerda los cuatro años que vivió en Tanzania y se pone manos a la obra una vez que la policía descarta que todo sea obra de un nuevo Jack El Destripador.

Dick Maas (1951) es una de las mejores cosas que le ha pasado al cine holandés (o de los Países Bajos) en mucho tiempo, casi desde Paul Verhoeven (1938). Este último empezó haciendo cortos en 1960, en 1971 estrenó Delicias holandesas y en 1977 Eric Oficial de la Reina. Por esa época, Maas ya dirigía cortos y se preparaba para dar rienda suelta a sus pesadillas particulares, que eran las nuestras. Un ascensor que deja encerrada a la gente y la mata (El Ascensor. 1983). Un asesino en serie en Ámsterdan: misterio en los canales (1988). Las películas de Maas mezclan el horror con la comedia negra y respiran el aire del bajo presupuesto, el cine de barrio, serie B con encanto. Presa, por ejemplo, se mueve en el terreno de caza de Grizzly (1976), The Food of the Gods (El alimento de los dioses) (1976, Alligator (La bestia bajo el asfalto) (1980), Razorback (1984) y, más recientemente, Lake Placid (Mandíbulas) (1999) o Crawl (2019).

Desde luego Maas no se toma en serio a sí mismo por eso quizá lo que ha intentado en Hollywood no ha cuajado (en 2001 dirigió un remake de El ascensor con Naomi Watts cuyo estreno fue cancelado por el 11 de septiembre, una película muy poco oportuna pues en ella se hacía referencia al terrorismo en Nueva York, ataques de aviones, el World Trade Center y Osama Bin Laden). Aunque según confesó en cierta ocasión, no hizo carrera en Hollywood porque rechazó dirigir una de las secuelas de Pesadilla en Elm Street y porque no quiso rodar un vehículo para Jean Claude Van Damme.

Maas es una celebridad en su país, hace películas para el mercado internacional y tiene el control total sobre ellas (escribe, dirige y produce). Y encima gana dinero. Presa ha sido un enorme éxito de taquilla en China. 

El protagonista es el león, mitad animatrónico (para los primeros planos) y mitad generado por ordenador (para las escenas donde persigue a sus presas). También hay un experto cazador en silla de ruedas, un tipo extravagante que muy bien podría haber sobrevivido a The Ghost and the Darkness (Los demonios de la noche) (1996), saltar en el tiempo y aparecer en los canales de Ámsterdam para cazar a un león que nadie sabe de dónde ha salido ni a dónde se dirige.

Prooi (Prey) (Presa) se puede ver en Prime Video 

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