Un par de cosas sobre Penny Dreadful: City of Angels

Alfonso Asua / 15 de noviembre del 2021 / 11:02h.

A Penny Dreadful: City of Angels (2020), serie de 10 episodios, le pasa lo que a la segunda temporada de The Terror: el origen de ambas es tan bueno que estar a su altura resulta muy complicado. La primera entrega de The Terror, estrenada en 2018, estaba basada en la magnífica novela de Dan Simmons y narraba una expedición al Ártico amenazada por una criatura sanguinaria. La segunda, de 2019, era una historia original y sin nada que ver con la anterior, estaba ambientada en la comunidad japonesa en USA durante la II Guerra Mundial. Penny Dreadful (2014-2016) era un festín de tres temporadas donde se daban cita todos los personajes de la literatura victoriana de terror y misterio.

Penny Dreadful: City of Angels es otra cosa, aunque el gran John Logan sigue al frente. Ahora estamos en Los Angeles en 1938 y la gente está inquieta porque se busca a la actriz que va a interpretar a Scarlet O’Hara y cada uno tiene su candidata. Alguien apunta a Bette Davis y también sale el nombre de Katharine Hepburn. Pero ese es el menor de los problemas para los ciudadanos. El brutal asesinato de una familia siguiendo un macabro ritual trae de cabeza a la policía. Los nazis se están infiltrando por las grietas de la ciudad como cucarachas con la intención de crear allí su centro de operaciones y los gánsters a las órdenes de Meyer Lansky controlan todo en un peligroso segundo plano.

Además, proliferan los predicadores, evangelistas radiofónicos y los templos de nuevas religiones como ya nos contó la magnífica Elmer Gantry (El fuego y la palabra) (1960), basada en la novela de Sinclair Lewis publicada en 1927. En la serie, Miss Adelaide (Amy Madigan) sería como la hermana Sharon Falconer (Jean Simmons) de la película de Richard Brooks. Y luego están los mexicanos y su folklore, a un minuto de explotar por el maltrato continuado al que están sometidos por las fuerzas del orden. El racismo a flor de piel y a punto de provocar una batalla campal. La corrupción en el ayuntamiento galopa sin freno aprovechando la construcción de las primeras autopistas. Los discípulos de la Santa Muerte contra los fanáticos del Tercer Reich. Los judíos liderados por una excéntrica dama llamada Dottie Minter (Lin Shaye) a la caza del nazi infiltrado. Las pandillas de hispanos que gritan por su lugar en la ciudad. En las calles se anuncia el Robin Hood de Errol Flynn, que se estrenó en mayo de 1938, los más afortunados se cruzan por la calle con Fred Astaire y una joven mexicana sueña con que Cesar Romero interprete a Rhett Butler, actor que nació en Nueva York, pero era de padres cubanos. El cine y la radio (los seriales de misterio) controlan el ocio y hasta uno de los protagonistas confiesa en un momento de debilidad: “vi todo lo que no había en mi vida cuando descubrí el cine”.

Mientras, los más pequeños tienen pesadillas donde se aparece la niña Florence Moore, secuestrada, mutilada y asesinada (crimen basado en el caso real de Marion Parker, hija de un banquero de renombre raptada en 1927 por el psicópata William Edward Hickman).

Y en medio de todo este polvorín, la actriz inglesa Natalie Dormer, interpretando hasta cuatro personajes distintos (una alemana manipuladora, la malvada secretaria de un concejal, una latina que llega de España para provocar más aún la guerra racial y un ente demoniaco) aunque en realidad es solo uno, Magda, la vampiresa sobrenatural que lleva siglos sembrando el mal por el mundo. Dormer es capaz de todo, como demostró haciendo de Ana Bolena en Los Tudor (2007-2010) y con su breve pero inolvidable aparición en la magnífica El consejero (2013), cuando se cruza con Brad Pitt en el hotel y en ese momento comienza la perdición para él. La actriz de 39 años es la reina de la función de esta City of Angels con sus andares sinuosos, su marcado acento alemán y su mirada de serpiente muy muy venenosa.

Menos mal que para algunos, como Maria Vega (la mexicana Adriana Barraza, nominada al Oscar en 2006 por Babel), madre de cuatro hijos y con muchos problemas, siempre estará la Santa Muerte (la chilena Lorenza Izzo, que se casa con Leonardo Di Caprio en Once Upon a Time… in Hollywood (Érase una vez en… Hollywood) (2019), objeto de culto en la cultura popular mexicana.

Aquí tenemos un duelo entre la poderosa y diabólica Natalie Dormer y la siniestra y fantasmal Lorenza Izzo. Pero hay más. El veterano detective Lewis Michener (Nathan Lane, alejado de la comicidad de Modern Family) contra el siniestro nazi Richard Goss (Thomas Kretschmann). Aunque el gran protagonista es el policía Tiago Vega, interpretado por el costarricense Daniel Zovatto, visto con rastas en Don’t Breathe (No respires) (2016), el primer mexicano en entrar en el cuerpo de detectives de la ciudad. El otro vértice es Peter Craft, con el físico del actor inglés Rory Kinnear, talismán para John Logan, pues es Tanner en la saga 007 y fue la criatura en Penny Dreadful. Craft es un reconocido médico de origen alemán, padre de familia ejemplar y simpatizante nazi. Piper Perabo interpreta a su inestable esposa y cuesta reconocer a la chica que bailaba en El Bar Coyote hace 21 años.

Hay un niño que fulmina con la mirada a un hamster y da mucho miedo, y un ménage à trois que da mucho morbo entre el más joven de los Vega (Jonathan Nieves), un colega que parece sacado de West Side Story llamado Fly Rico (Sebastian Chacon) y Magda en su versión latina. El nivel sube con la aparición estelar de Patti LuPone (que fue bruja en Penny Dreadful) en el capítulo ocho y con un emotivo homenaje en el capítulo nueve al gran Brian Dennehy, que en ese episodio interpreta a un imponente magnate que se ha hecho multimillonario conectando todos los puntos de la ciudad de Los Angeles por medio de carreteras. Este fue uno de sus últimos trabajos (falleció el 15 de abril de 2020).

En realidad, las autopistas son para esta historia lo que el agua era para Chinatown (1974). La sombra de la película de Roman Polanski es muy alargada (imprescindible el libro El gran adiós: Chinatown y el ocaso del viejo Hollywood, de Sam Wasson) y en esta serie lo cubre todo. Se trata de salvar la corrupta y viciosa Los Angeles en plena época del New Deal.

Paco Cabezas dirigió cuatro episodios de la tercera temporada de Penny Dreadful (J.A. Bayona dirigió dos de la primera) y ahora el director de Adiós (2019) se encarga de dos de esta City of Angels, además de participar como “supervising producer”, sea lo que sea eso.

Penny Dreadful: City of Angels se puede ver en Movistar +

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