Joaquin Phoenix y Todd Phillips nos hablan de «Joker»

03 de octubre del 2019 / 10:37h.

Joaquin Phoenix (1974) y Todd Phillips (1970) nos hablan de Joker, uno de los filmes del año, la historia del enemigo de Batman como nunca antes se había contado (no está Batman ni se le espera) y favorita en los premios que vienen. Por lo pronto, ha ganado el León de Oro en el reciente Festival de Venecia.

Phoenix vive en la piel de los personajes que interpreta. Su valiente trabajo en Joker ha contribuido a que la cinta empiece a triunfar en todo el mundo y él suena en todas las quinielas para ganar el Oscar, porque hay un precedente: Heath Ledger lo ganó por el mismo personaje en El Caballero Oscuro (2008). Aunque este Joker del director de la trilogía de Resacón en Las Vegas, Todd Philips, es otra cosa, más cerca de Travis Bickle que de Bruce Wayne.

Para darle vida, Phoenix perdió tanto peso que sintió que iba a volverse loco. «Entiendo mi personaje como alguien que ha experimentado muchos traumas en un mundo que no sabe cuidar de sus enfermos mentales. Al final, terminan medicándole, sin preocuparse de cuidarle emocional o mentalmente. La medicación siempre tiene efectos secundarios porque te roba la oportunidad de expresarte. Según lo veo yo, Arthur Fleck / Joker es un auténtico narcisista y en su cabeza tiene una idea específica de cómo debería ser el mundo».

Joker termina convirtiéndose en un  criminal psicótico que no hace más que reír a la hora de torturar y asesinar a sus víctimas. El antagonista de Batman se desenvuelve ahora como un personaje en una película de terror con muchos mensajes políticos escondidos en su interior. «No me preocupé por eso. Aunque sí es importante reconocer esos mensajes en pantalla, ver cómo la gente se enfrenta a sus problemas. En cualquier caso, Todd no quiso hacer un filme con mensaje, más bien su idea fue plantear preguntas sobre distintos temas. Es el público quien tiene que reaccionar ante ellos», admite Phoenix. Para crear un papel que permanece en el imaginario colectivo gracias a Jack Nicholson (Batman, 1989), Jared Leto (Escuadrón suicida, 2016) o Heath Ledger, Phoenix tuvo que aprender contorsionismo. «Hay dos secuencias en esta película que son importantes. La primera, los pasos de la rutina de baile del payaso. Empecé por hablar con un coreógrafo que fue quien creó para mí esa coreografía. Luego aprendí el vocabulario de la danza y el movimiento, la actitud del personaje y la arrogancia con la que se desenvuelve».  

La película cuenta la historia de Arthur Fleck, un comediante frustrado (como Rupert Pupkin, el personaje de Robert De Niro en El rey de la comedia. 1982, el otro gran referente de Joker junto a Taxi Driver, las dos de Martin Scorsese) que se ve sumergido en la locura y que desarrolla una carrera como asesino en serie. Es ese contraste entre el humor y la violencia lo que ha atraído a tantos actores hacia este personaje desde su nacimiento en DC Comics en la década de 1940. «No podría decirte exactamente por qué, pero hay algo en él que es muy atractivo. Supongo que es esa irreverencia que mantiene constantemente lo que hace que los actores le apreciemos de una forma diferente». 

Para Todd Phillips solo había una persona capaz de sacar adelante esta peculiar versión de Joker. Es más, el guión fue escrito para esa persona.«Mi meta nunca fue introducir a Joaquín Phoenix en el universo del cómic. La meta era introducir los cómics en el universo de Joaquín Phoenix». Pero el actor no se lo puso fácil. «Cuando me ofrecieron el papel por primera vez les dije que no había manera de que yo hiciera esto». Fue entonces cuando se barajaron posibles candidatos como Leonardo DiCaprio y Bill Skarsgård. Phoenix continúa: «Pero en el fondo pensaba que había algo en este tipo de personajes que podía ser explorado, algo más allá de la apariencia. No voy a negar que me intrigó. El Joker es único, no hay nadie igual en ningún otro comic. Cuando me reuní con el director, me mostró muchos vídeos sobre su idea de la risa. La risa era lo más doloroso de representar. Desde esa idea fui moldeando el personaje, siempre en medio de una conversación continua entre Todd y yo».  Sin ser apasionado de los payasos, Phoenix admite haber estudiado mimo y cómo maquillarse para una obra de teatro. «El proceso fue divertido. Me gusta la idea de que el Joker viva dentro de su realidad». Y en ese estado, el actor admite que no fue fácil desaparecer en su mente. «Nunca sentí, durante el rodaje, que me desprendía de él. Creo que dormí tres horas cada noche durante los meses de rodaje, no podía ni salir a comer, no socialicé con nadie. La única persona con la que me relacioné fue con el director. El Joker se volvió mi mundo, y eso fue lo mejor para mí. Me gusta trabajar así».

 

 

Cosas que se han dicho

Aún no hay comentarios.

¿Algo que añadir?

Para participar, tienes que estar registrado en cinerama.es