«Tal vez la vida se parezca al cine, no se disfruta sin los demás». Angela Molina, la mejor frase de los Goya

07 de marzo del 2021 / 12:04h.

A las 22 horas comenzó la gala de la XXXV Edición de los Premios Goya. Antonio Banderas salió a lomos de un maravilloso discurso sobre contadores de historias (la gente del cine), la necesidad de dejar testimonio de lo vivido este pasado 2020 y aportar «nuestro granito de arena» a una situación triste pero esperanzadora. Nos quedamos con un nudo en la garganta con el largo y sobrecogedor silencio en memoria de los que han sufrido durante este año, y nos emocionamos cuando Banderas nos «llevó» al cine Pascualini, que él recuerda de su niñez y se levanta en el mismo sitio donde ahora está el Teatro del Soho CaixaBank. Ese cine destruido por una bomba en 1937 y por un incendio en la década de 1980, se ha levantado siempre, metáfora de lo que está pasando ahora con nuestras vidas.

La gala no pudo empezar más fuerte. Primeros presentadores, nada menos que Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Juan Antonio Bayona, Alejandro Amenábar y Paz Vega. Cada uno de ellos entregó un premio (Diseño vestuario, Maquillaje y Peluquería, Dirección de Producción, Sonido y Efectos Especiales) que se repartieron entre Akelarre y Adú.

A continuación, Belén Cuesta anunció el Goya Actriz Revelación para Jone Laspiur, joven actriz con sólo dos películas, Ane y Akelarre. Lo ganó por la primera. Antonio de la Torre le comunicó al francés Adam Nourou que se llevaba a su casa el Goya como Actor Revelación por Adú y María Barranco confirmó lo que era un secreto a voces desde hace semanas, la dirección novel era para Pilar Palomero por Las Niñas.

A las 10:30 de la noche ya se habían entregado 8 Goyas. Inaudito si hubiera sido una ceremonia normal. Y mejor de esta manera, porque a la hora, es decir, a las 11, se habían anunciado 13 premios, incluido Mejor Canción para Rozalén por La Boda de Rosa.

Y entonces llegaron los amigos de Banderas que respondieron a su llamada con mensajes de apoyo al cine español. En esta primera tanda, Monica Bellucci, una estupenda Laura Dern, Benicio del Toro y la francesa Mélanie Laurent.  A lo largo de la noche, vimos también a Emma Thompson, Mahershala Ali, Emily Blunt, el argentino Oscar Martinez (que dio paso a un In Memorian realmente «devastador», en palabra de Banderas), Glenn Close, Naomi Watts, Tom Cruise, Margot Robbie, Ricardo Darín, Robert De Niro, Matthew McConaughey, Charlize Theron, Guillermo del Toro, Gael García Bernal, Lupita Nyong’o, Al Pacino, Nicole Kidman, Helen Mirren, Dustin Hoffman, Alejandro González Iñárritu, Sylvester Stallone, Isabelle Huppert, Hale Berry, Melanie Griffith, Mel Gibson, Salma Hayek, Thierry Frémaux (poderoso director del Festival de Cannes, ese certamen que lleva muchos, muchos años sin seleccionar una película española en la sección oficial) y Barbra Streisand (a esta última, diva entre las divas, sólo la oímos).

El presidente de la Academia, Mariano Barroso, habló de la homenajeada de la noche, Ángela Molina, no sin antes dejar claro que «esta no es la gala de los Goya que nos hubiera gustado celebrar» y contar una preciosa anécdota sobre la actriz relacionada con la muerte de su padre, Antonio Molina, y el rodaje de una película en Lisboa en medio de una profunda depresión. «El cine me curó», le confesó la actriz a Barroso, que en su discurso no citó ni al director ni a la película. Pues bien, la película es Coitado do Jorge y el realizador que acogió en su casa a Ángela y le puso a su disposición las cientos de películas que «la curaron» fue Jorge Silva Melo.

Segundo Goya para Nathalie Poza, tras el de Actriz protagonista (No sé decir adiós) lo gana ahora como secundaria por La boda de Rosa. Lo mismo que Alberto San Juan, Goya como secundario por Sentimental, tras ganarlo como protagonista en 2008 por Bajo las estrellas. El actor no pudo evitar, como nos temíamos, su habitual arenga política.

Mejor quedarnos con Carlos Latre como Pepe Isbert en el homenaje a Luis García Berlanga por el 100 aniversario del nacimiento del cineasta, con Aitana emulando a Barbra Streisand y con Diana Navarro a Lolita Sevilla y con la mejor frase de la noche, pronunciada por Ángela Molina en su discurso: «Tal vez la vida se parezca al cine, no se disfruta sin los demás».

Fernando Trueba se llevó su sexto Goya, esta vez como Mejor película Iberoamericana, por la colombiana El olvido que seremos. Y la británica y francesa El Padre ganó Mejor Película Europea.

Al final de la noche, tras poco más de dos horas de ceremonia, dos debutantes en esto de los Goya se llevaban a casa el gran premio. Patricia López Arnaiz, que muchos recordarán por la serie de televisión La Otra Mirada, Mejor Actriz Protagonista por Ane. Y Mario Casas, actor protagonista por No Matarás. El mejor director fue Salvador Calvo, pero la mejor película no fue Adú, ganó, ganaron, Las Niñas.

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