Manoel De Oliveira

Manoel De Oliveira nació el 11 de diciembre de 1908 en Oporto, Portugal.

Manoel de Oliveira, renonocido director de cine portugués desde niño se sintió atraído por el cine. Durante su formación, en el Colegio Universal de Oporto y posteriormente en el Colegio Jesuita de La Guardia, en Galicia, ganó notoriedad como deportista, pero a los veinte años se matriculó en la Escola de Actores de Cinema y debutó como figurante en el filme Fátima Milagrosa (1928), de Rino Lupo.

Dos años después filmó su primera película muda, Douro, Faina Fluvial (1931). Tres años después rodó la versión sonora, que estrenó en el V Congresso Internacional da Crítica; su insólita estructura formal y la lentitud en la acción provocaron encendidas reacciones de rechazo de sus compatriotas y elogios de los críticos extranjeros. Un fenómeno que se repetiría a lo largo de su prolongada trayectoria.

En 1942 realizó su primer largometraje, Aniki-Bobo, y durante una década alternó cortos y largometrajes, documentales y adaptaciones literarias.

A mediados de la década de 1960 llegó su consagración internacional, y con O passado e o presente (1971), su filmografía comenzó a acumular galardones y su prestigio se acrecentó con cada uno de sus títulos: Amor de Perdição (1978), Francisca (1981), Los caníbales (1988), La divina comedia (1991), El convento (1995), La carta (1999), Palabra y utopía (2000), La vuelta a casa (2001), Porto da minha infância (2001). La obra de Manoel de Oliveira está dominada por el teatro, al tiempo que convierte al espectador en engranaje fundamental en la concepción de sus historias visuales, al que hace partícipe de lo que desea contar y al que provoca con estructuras narrativas aparentemente redundantes pero bien organizadas.

El cine de Oliveira (el más importante director de cine luso) es un cine del alma, y quizá al hablar del espacio de los sentimientos, una singularidad que sorprende en el seno del cine portugués y europeo, sobre todo por su escasez. Su veteranía no le ha impedido sortear, a lo largo de su vida, todo tipo de obstáculos que quisieron poner freno a una creatividad sorprendente.

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